domingo, 22 de agosto de 2010

UNA MAS EN LA FAMILIA

La llegada de mi hermana, fue una bendición pues aunque yo solo tenia 6 años, era algo que deseaba con todas mis fuerzas.

No os podéis imaginar lo contenta que me ponía cuando la gente del pueblo me preguntaba por ella, mis compañeras de la escuela, profesores etc.
Cuando hacia buen tiempo al salir cada día de la escuela nos dejaban quedarnos en la calle para merendar y estábamos jugando un rato, todas querían saber como estaba mi hermanita, y yo súper contenta y muy orgullosa les iba contando como iba la cosa.
Si lloraba, las caras que me ponía cuando le decía cosas, si mi madre me había dejado ayudarla a vestirla y un montón de cosas algunas de las cuales solo se le podían ocurrir a una canijas como nosotras.
Hacíamos planes para cuando llegara el buen tiempo y pudiéramos jugar con ella, enseñarle a andar, que nos acompañara al colegio y como era más pequeñita que cuando viniera ella la cuidaríamos y le daríamos un montón de besos (me viene al pelo, ya que soy muy besucona).
Todo ello recién nacida como quien dice ya que nació en febrero y los planes eran para el verano.

domingo, 8 de agosto de 2010

LA MEJOR NOTICIA

Ese verano me esperaba una noticia buenísima y yo sin saberlo todavía.

Era como a mitad del verano cuando me la contaron. Iba a tener un hermanito y aunque al principio me quede parada después me puse como loca de contenta ya que era lo que más quería en el mundo. Es más yo no quería un hermano, de eso nada yo quería una hermana y puestos a pedir que le pusieran el nombre de Mª Pilar.

A estas alturas eso no quedo tan claro ya que pensaban ponerle el nombre de mi abuela, pero ella misma les dijo a mis padres que ya que me ponía tan pesada y era tanta mi ilusión que si era niña le pusieran como yo quería. (A fecha de hoy mi hermana todavía me dice que menos mal que no era un nombre feo)

No sabían lo que habían echo ya que no paraba de preguntar todos los días que cuando iba a nacer mi tata.

Ese año para Reyes en la carta les pedí una peluquería para cuando naciera peinarla yo.

Al fin llego el tan señalado día y aunque yo esa noche no me dejaron dormir en casa que es donde nació mi hermana, en cuanto pude me pase por ella.

Que ilusión me hizo ya que nada más llegar estaba la matrona mirándola y me dejo cogerla y todo, me sentaron en un sillón y me la pusieron en los brazos y yo estaba con ella encima todo contenta y en un momento les dije que la cogieran que tenia que ir a buscar una cosa. Se pensaron que eran celillos pero no, yo iba a buscar lo de la peluquería, que si me lo trajeron los Reyes.

Todavía me viene a la mente la cara que pusieron cuando yo aparecí con todo en las manos y saque el peine con idea de peinarla. Peine que tenia las púas como cabezas de alfileres, por supuesto corrieron a quitármelo y me explicaron que no podía hacerlo así porque era muy chiquitina, que lo guardara hasta que fuese un poco más mayor.