No se que años tendría, pero recuerdo con muchísimo cariño y con mucha añoranza los días que me iba con mi padre al campo.
Llevaba unas tierras y a mi me encantaba irme con el, con lo cual era un día de fiesta
me levantaba temprano y ya estaba todo preparado, a veces venia mi madre con nosotros pero otras no, esta vez nos fuimos solos.
En aquellos momentos estaban haciendo una presa encima del pueblo y había mucho ajetreo en el camino.
Cuando llegamos a la cabaña yo estaba alterada ya que llevaba un tiempo sin ir y no paraba de mirar todo, decirle a mi padre si me gustaba como lo tenia puesto (a veces un simple candil), ir a los campos a mirar como estaba la cosecha, intentaba subirme a los árboles para poder coger las cerezas, peras, peretes, manzanas, guindas… todavía no estaban para cogerlas, ir a la fuente que había que bajar por un barranco en el que mi padre había echo unas escaleras en la tierra y salía un agua muy fresquita.
Llegaba la hora de la comida y yo no paraba quieta…
Papa me voy a ver que hace Caty que hace rato que no la he visto (una perrita que teníamos en casa y cada mañana acompañaba a mi padre)
Papa quiero plantar unas flores aquí
Papa que yo no quiero dormir la siesta
Me pasaba el día así con lo cual para mi era una fiesta pero a mi pobre padre hoy pienso que le hacia la puñeta con tanta tocadura de narices, pero tenia mucha paciencia y nunca me grito ni se enfado conmigo por eso.



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