jueves, 22 de abril de 2010

UN DÍA DE CAMPO

No se que años tendría, pero recuerdo con muchísimo cariño y con mucha añoranza los días que me iba con mi padre al campo.

Llevaba unas tierras y a mi me encantaba irme con el, con lo cual era un día de fiesta

me levantaba temprano y ya estaba todo preparado, a veces venia mi madre con nosotros pero otras no, esta vez nos fuimos solos.

En aquellos momentos estaban haciendo una presa encima del pueblo y había mucho ajetreo en el camino.

Cuando llegamos a la cabaña yo estaba alterada ya que llevaba un tiempo sin ir y no paraba de mirar todo, decirle a mi padre si me gustaba como lo tenia puesto (a veces un simple candil), ir a los campos a mirar como estaba la cosecha, intentaba subirme a los árboles para poder coger las cerezas, peras, peretes, manzanas, guindas… todavía no estaban para cogerlas, ir a la fuente que había que bajar por un barranco en el que mi padre había echo unas escaleras en la tierra y salía un agua muy fresquita.

Llegaba la hora de la comida y yo no paraba quieta…

Papa me voy a ver que hace Caty que hace rato que no la he visto (una perrita que teníamos en casa y cada mañana acompañaba a mi padre)

Papa quiero plantar unas flores aquí

Papa que yo no quiero dormir la siesta

Me pasaba el día así con lo cual para mi era una fiesta pero a mi pobre padre hoy pienso que le hacia la puñeta con tanta tocadura de narices, pero tenia mucha paciencia y nunca me grito ni se enfado conmigo por eso.

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